El Granma no se queda solo en eso de actuar sobre el sistema nervioso central, ya sea excitándolo o deprimiéndolo. El Necio acaba de afirmar en las redes que si Cuba no tuviera bloqueo, «hoy fuera un Estado de bienestar a la altura de Noruega, Suecia y Suiza».
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El 27 de noviembre de 2020, un grupo de artistas, intelectuales y periodistas independientes protestó frente al Ministerio de Cultura de Cuba, en La Habana. Durante horas, sin violencia, exigieron respuestas tras el brutal desalojo de catorce personas, ocho de ellas en huelga de hambre, de la sede del Movimiento San Isidro (MSI). Fue un gesto insólito en décadas: ciudadanos reclamando, a la vista pública, su «derecho a tener derechos».
¿Qué revela el Programa de Gobierno sobre el rumbo de la economía cubana? ¿Es viable este plan económico o es más de lo mismo? ¿Qué impacto tendrá en la vida de los cubanos? ¿Puede detener el deterioro económico o agudizará la crisis? Los economistas Mauricio De Miranda, Pedro Monreal y Pavel Vidal, en un espacio moderado por José Manuel González Rubines, analizan el nuevo Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía.
"Un apagón en el país es una condición clarísima de parálisis de todo el sector productivo y del sector de los servicios. (...) Hasta ahora las medidas han sido parches para resolver una situación inmediata y así no se resuelve el problema", asegura el economista Mauricio De Miranda Parrondo, codirector de CubaXCuba - Laboratorio de Pensamiento Cívico.
Cuba necesita que alguien tenga el coraje de decir la verdad completa: que el embargo daña, pero que el régimen destruye. Que la presión externa agrava, pero que la opresión interna es la raíz. Que Cuba no es un símbolo ni un peón geopolítico: es ocho millones de seres humanos que merecen luz, comida, libertad y que dejen de usarlos como escudo.
Cada acción del Estado aporta menos a la consecución de los fines declarados en el artículo 13. En vez de defender la soberanía, la vacía de contenido; en vez de garantizar la libertad, la sofoca; en vez de promover el bienestar, lo recorta; en vez de asegurar la igualdad, impone obediencia. El pueblo sigue siendo el jefe de cartón, mientras el partido único se aferra como jefe real. Y con ello, queda claro: a esta gente le importa un bledo el pueblo. Lo único que buscan es ganar tiempo de permanencia en el poder.
Cuba, y los cubanos, somos una narrativa nacional en clave épica. Se parece más a un Mito Nacional que a una realidad historiográfica. No quiero decir con esto que los hechos no hayan sucedido. Es imposible negar el triunfo de la Revolución (ni todo el proceso previo), y mucho menos el devenir posterior. ¿Pero qué representa eso para el imaginario popular?
El pueblo está reaccionando como debe: exigiendo que se respeten sus derechos y se atiendan sus necesidades más elementales. Muchos han estado encarcelados por esto, y aún lo están. Aunque cabe avalar que aquellos que desde el principio lograron entender la verdadera naturaleza autoritaria del grupo de poder, dieron ejemplos de lucha y sacrificios que entonces no fueron reconocidos debidamente como patriotas. Sus nombres han sido borrados o los mancillaron llamándolos «traidores» y «vende patrias».
Cuba no comenzará a transformarse el día en que cambie un gobierno, sino cuando se modifique la comprensión colectiva de cómo se genera prosperidad y soberanía. El verdadero desafío no es predecir el colapso, sino prepararnos para el rediseño. Y el rediseño empieza por algo básico: entender que sin pluripartidismo, respeto a los derechos humanos, democracia y competitividad económica, no hay soberanía sostenible.
Díaz-Canel habla de biomasa sin centrales que la procesen, sin calderas que la quemen, sin turbinas que generen electricidad, sin trabajadores calificados, sin combustible para arrancar las pocas máquinas que quedan, sin fertilizantes para cultivar la caña, sin herbicidas para controlar la maleza, sin financiamiento para nada de lo anterior. Cuba recibió en la zafra 2024-2025 el 10% del combustible necesario, el 18% del financiamiento y el 0% de fertilización. ¿Cómo se construye un sistema de biomasa con cero por ciento de nada?
Hoy, en las grietas del sistema educativo cubano, aparece algo nuevo: estudiantes que preguntan sin levantar la mano, docentes que insinúan más de lo que dicen, familias que ya no creen del todo. El cambio no vendrá; ya está aquí, aún sin los cambios curriculares que serán necesarios, sino con algo más modesto y radical: la existencia de una duda ante la realidad. Y ahí están el 11 de julio y las mil y una protestas de estos tiempos para probarlo.
Un movimiento cívico nacional, organizado y transversal, alteraría sustancialmente la ecuación, el pueblo dejaría de ser un sujeto pasivo que padece mientras otros negocian y pasaría a convertirse en un actor con capacidad real de incidir, condicionar y modificar las reglas del juego. Sin esa articulación, cualquier transformación será siempre incompleta, tutelada o fácilmente reversible.
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Los postulados martianos sobre economía, si bien con limitaciones, estuvieron presentes en el salto que, entre 1902 y 1958, ubicó a Cuba entre los primeros países de América Latina. A la vez, la negación de los mismos ha generado el retroceso que nos condujo a la actual crisis humanitaria. Los nuevos proyectos deben tomar en cuenta los preceptos martianos, para que los cubanos puedan desempeñar el papel activo y determinante que les corresponde en los destinos de su nación.