¿Qué sería de los cubanos sin la risa inteligente? Esta es una una columna medio en broma, medio en choteo, de la autoría del escritor y humorista Jorge Fernández Era y con ilustración de Wimar Verdecia.
El Aparato
Cuando te interrogan sobre tu nación, a uno le sale el bichito que lleva adentro y le da por poner cosas preciosas. Pero no debí citar lo que leí el otro día: «Es tan buena doña Cuba, que apretada por su cuello no deja de organizarse, de repensarse a sí misma, de abrir una ventana o una exclusa mientras el enemigo le cierra tres portones de un tirón».
ZAFARRANCHO
¡¿Ya salió?! Bárbaro. ¿Dio tiempo a que la gente del noticiero hiciera el reportaje? Esa es buena. Diles que no dejen de entrevistar al jefe de brigada del turno de la tarde. ¿Qué está de descanso? No importa, búsquenlo, y que se ponga en el pecho la medalla que le impusimos el Primero de Mayo. Es importante que hable de la cantidad de días que lleva sin dormir, del inmenso orgullo de contribuir a la tarea.
Problemas de carácter
La cosa esté en hacer coincidir la inauguración del hotel con la conferencia partidista. ¿Para asegurar el coctel de bienvenida? No. Para proclamar el carácter capitalista de la nueva sociedad que se levanta.