
Volver a decir «cubano»
La distancia entre ciudadanos e instituciones aumenta; también la falta de credibilidad de las segundas y la ausencia de ejemplaridad de sus activos. Se mina, hasta desaparecer, el humano sentimiento de la empatía y su lugar lo ocupan la prepotencia, el cinismo y la impunidad.

El derecho a elegir
Es hora de que las personas que vivimos, sufrimos y anhelamos sobre esta Isla dejemos de ser masa impulsada por determinaciones externas y partidarias; debemos empezar a conducirnos como actores conscientes y activos en la proyección y realización de nuestro destino.

Renuncia
No se trata de cambiar cargos y nombres; es necesario pasar la página del gobierno inepto y el sistema disfuncional, hacia otro democrático y participativo, en el que el concepto de soberanía sea el ejercicio del mando por el pueblo. Y el soberano, lo sabemos, no delega sus atribuciones.

Empecinamiento y modelo económico y político fallido
El modelo económico cubano es empobrecedor y profundiza el subdesarrollo del país, pero si a pesar de la evidencia histórica no ha sido cambiado, es porque la dirigencia se empecina en él pues es precisamente el que le asegura a la clase burocrática el control sobre el poder.